Información publicada en GARA el 17 de septiembre de 2000.


      La Ertzaintza incauta ocho granadas preparadas para su explosión a 500 metros de Chillida-Leku

      * Fueron localizadas a las 11.30, media hora antes de que llegaran los monarcas españoles a Hernani * Mayor Oreja destacó que la colocación buscaba «un efecto propagandístico y no mortífero»

      GARA | HERNANI

      Efectivos de la Ertzaintza incautaron ayer ocho granadas preparadas para su activación, a 500 metros de Chillida-Leku, hasta donde se desplazaron los reyes españoles, José María Aznar y el canciller alemán Gerhard Schröder para proceder a su inauguración.

      Cerca de las 11.30, media hora antes de que llegaran a Hernani los reyes españoles, agentes de la Ertzaintza que realizaban labores de vigilancia localizaron ocho granadas en un bosque cercano al caserío Zabalaga, donde se encuentra el museo Chillida- Leku. Posteriormente, los artefactos fueron desactivados por la Unidad de Explosivos de la Ertzaintza.

      Según informó el Departamento de Interior del Gobierno de Lakua, las granadas, tipo Mecar 43, estaban unidas por un cable detonante y preparadas para ser explosionadas mediante un temporizador.

      Las granadas aparecieron en una zona que ha sido continuadamente rastreada en las últimas semanas y que ha estado sometida a numerosos controles y cacheos policiales. No obstante, los activistas burlaron todas las medidas de seguridad y los artefactos fueron detectados apenas media hora antes de la llegada de los monarcas españoles.

      Además de los reyes, en Chillida-Leku se dieron cita el presidente del Gobierno español, José María Aznar; el canciller alemán Gerhard Schröder; la presidenta del Senado español, Esperanza Aguirre; el ministro español de Interior, Jaime Mayor Oreja; la ministra de Cultura, Pilar del Castillo; la vicepresidenta de la Comisión Europea, Loyola de Palacio; el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, y el lehendakari Juan José Ibarretxe.

      Diferentes versiones oficiales

      Nada más conocerse la noticia de la colocación de las granadas, se intentó minimizar la magnitud que podría haber alcanzado un posible atentado, o la importancia del hecho de la colocación de explosivos a pocos metros del rey español, burlando todas las medidas de seguridad en la zona.

      Desde que se hizo pública la existencia de las granadas, la Ertzaintza comenzó a difundir informaciones donde se señalaba la imposibilidad de que fueran activadas, señalando que no existía ningún tipo de lanzadera. Más tarde, Interior explicó que desde donde estaban colocadas sería imposible llegar hasta Chillida-Leku. Después, señalaron que la dirección de los lanzagranadas, que estarían mal colocados, era lo que imposibilitaría alcanzar la zona en la que se encontraban los reyes españoles.

      Jaime Mayor Oreja, por su parte, quitó importancia a los hechos manifestando que los artefactos «no tenían un dispositivo mortífero, sino más un efecto propagandístico».

      Asimismo, Mayor Oreja añadió que «lo importante de la jornada de hoy es que valoremos la presencia de los reyes, del presidente José María Aznar y del canciller alemán tratando de dar normalidad a esta tierra del País Vasco».


      Movilización contra el rey español

      A.L. | HERNANI

      Más de un millar de personas se manifestaron contra la presencia de los monarcas españoles en Hernani, en medio de una gran presencia policial.

      La protesta partió, pasadas las 11.00, desde la plaza del Ayuntamiento hernaniarra hacia Chillida-Leku, para llegar «hasta donde nos dejen», señalaron los organizadores.

      Cuando la protesta llegó cerca de la rotonda de Galarreta, un amplio despliegue de la Ertzaintza impidió su avance. Los manifestantes permanecieron allí durante media hora mientras coreaban gritos contra los reyes y en exigencia del respeto de la palabra de Euskal Herria.

      La Ertzaintza ordenó a los concentrados que se disolvieran, tras lo que comenzaron la vuelta al centro de Hernani. Algunos manifestantes volvieron hacia la rotonda, momento en el que la Ertzaintza cargó.

      El miembro de la Mesa Nacional Jon Gorrotxategi señaló que «ante la decisión firme que ha tomado Euskal Herria de conquistar sus derechos, hay una decisión también firme por parte de los estados español y francés de seguir negando esa palabra».

      Por otra parte, cuatro jóvenes permanecieron esposados durante dos horas tras reivindicar la repatriación de los presos.

      Los jóvenes colocaron una bandera a favor de los presos en una campa cercana a Chillida-Leku y al ser descubiertos por la Ertzaintza fueron abordados por agentes con pistolas en la mano, según explicaron a GARA.

      Tras ser identificados y permanecer dos horas esposados, fueron liberados. Uno de ellos tuvo que ser trasladado en ambulancia, tras recibir una patada de un ertzaina en las costillas.

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